AÑO 11 VOLUMEN 3966

 

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Zongolica, dignidad con cara de linchamiento 

Carlos De La Rocha

….”En general, los hombres juzgan mas por los ojos, que por su inteligencia,

pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven”…  N. Maquiavelo

Mucha gente en la región de Orizaba, pero digo mucha, desconoce en absoluto la vida y sociedad en la sierra Zongoliqueña. Algunos aventurados cuentan que alguna vez han ido a la ciudad de Zongolica o a Tequila, pero nada mas.

Conozco varios que presumen su dosis de indigenismo porque conocen Machupichu o han ido al Festival Tajín, pero son incapaces de reconocer la lógica comunitaria en la sierra, y en especial de su cabecera tradicional, Zongolica, la cual en estos días mostró nuevamente dignidad.

Posiblemente Zongolica se formó hace mas de dos mil años por migraciones otomangues (venidas de Oaxaca), pero a lo largo de estos dos milenios ha tenido migraciones indígenas nahuas, entre ellas la mas importante fue la nonoalca hace mil cien años. Por su contexto comercial y cosmopolita, Zongolica es ahora una mixtura de grupos biológicos indígenas y mestizos que han conformado una identidad de comunidad distinta a la que se ve en urbes como Orizaba o Córdoba.

El linchamiento del “presunto” delincuente descubierto infraganti no es una muestra nova de reacción comunitaria contra las amenazas. Sin retroceder en siglos, normalistas de Zongolica protagonizaron hacia 1976 en Tehuipango, un movimiento violento para erradicar a caciques; en 2012 cansada del atraco del crimen organizado a la región, la comunidad tomó la ciudad logrando el ingreso de la Marina y la expulsión de los criminales; en septiembre de 2014, la comunidad unida a otros municipios como Mixtla de Altamirano, secuestraron al presidente municipal Ricardo Macuixtle exigiendo obras; así hay varias citas.

En el mes de marzo de 2016, en un asalto en Nepopoalco cerca de Zongolica, fue asesinado el policía de IPAX Raul Tehuintle Chipahua, vecino de la comunidad, indignando este golpe el sentimiento de comunidad. Tras otra ocasión en que una mujer acusada de delinquir fue entregada por la comunidad a la policía y después puesta en libertad “a falta de pruebas”, la comunidad de Zongolica solo esperó una

nueva oportunidad para imponer justicia, pues ya no pasaría impune la caída de otro de los suyos, otro golpe a la vulnerabilidad comunitaria.

A medio día de este 25 de julio la procrastinación llegó a su fin, con el consabido intento de asalto a la Caja de Ahorros Zongolica S.C. En este atentado, delincuentes asesinaron a otro policía de IPAX, Humberto Mixteco Zacamecahua vecino de Tequila, colateralmente a las heridas que sufrieron tres personas mas vecinas de Zongolica. La historia es sabida, pero no está de más recordarla: tras el frustrado robo, un delincuente herido, de largo historial, fue trasladado al Hospital del IMSS, pero poco duró ahí pues fue sacado por una “entrópica” aunque “disciplinada” multitud que se unía en una sola idea: lincharlo. Cansados por la falta de respeto a su tranquilidad, el grupo hizo sin pensar un protocolo; como a los sacrificados prehispánicos se le desnudó, no tanto para desprenderlo de sus insignias de identidad, sino para generarle vergüenza; después se le amarró para arrastrarlo unas cuadras hasta el parque central Juan Moctuzuma Cortés y ahí, tras el bajo perfil de las autoridades para resolver problemas, los masehuales (que serían los ciudadanos sin autoridad) decidieron aplicar el castigo sujetándolo al poste, como en la antigüedad los prehispánicos amarraban al prisionero guerrero para ser flechado públicamente. Pero la flecha no llegó, sino por los golpe y sangrado, un posible choque hipovolémico que provocó coma y muerte.

Parecerá que esta nueva cita en Zongolica servirá de escarmiento a otros posibles turistas delictivos quienes pensarán dos veces antes de intentar romper la tranquilidad nahua, considerando así esta muestra de autodefensa (con hiladas vengativas) una pariente no tan lejana de las autodefensas de José Mireles o la policía de San Juan Chamula. Cercana aun mas a las autodefensas en Soledad Atzompa, o la reacción defensiva en Acultzingo.

Una lectura que nos permite pensar que en México aun estamos en la etapa de que solo la ciudadanía defenderá al ciudadano, y seguro en algunos años lo hará la policía.