AÑO 11 VOLUMEN 4045

 

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El sexenio perdido

Roberto Valerde García
*¡ Gracias a Dios ! Bienvenido a Casa.

 

“La que viene, es una etapa a la que corresponderán profundas transformaciones económicas y sociales, una etapa que exige actuar a tiempo y actuar bien. Que exige lo mejor de nosotros, pero también exige de preparación para poder construir un mejor destino. Veracruz cambia a pasos vertiginosos. Nuevos retos y nuevas necesidades de la gente obligan a prontas y mejores respuestas. Como gobierno, tenemos que encabezar esos cambios, antes de que los cambios nos dejen atrás.......”

Así juraba Javier Duarte de Ochoa el 1 de diciembre de 2010 al rendir protesta como gobernador constitucional del estado, obviamente mentía, obviamente nos engañaba a los veracruzanos, sus planes eran llegar a la plenitud del pinche poder para beneficiarse él, su esposa y sus respectivas familias.

Por motivos de trabajo en las ultimas semanas he viajado por diversas entidades del norte y del centro del país y casi en todos he visto con asombro muchas obras, magnas obras, libramientos, carreteras, autopistas, puentes, segundos pisos, nuevas escuelas, hospitales, acueductos, sistemas de riego para el campo, cientos, miles de personas trabajando y una actividad económica boyante.

Como en la pirinola, todos ganan: hoteleros, restauranteros, constructoras, contratistas, comerciantes, transportistas, industriales, obreros, taxistas, el progreso se ve y se vive en todos los niveles de la sociedad.

En verdad es inevitable el sentimiento de coraje, de impotencia, de decepción y de tristeza al ver que mientras en Nuevo León hay una pujante economía, un gobernador independiente y bronco y el circulante fluye por doquier, aquí en el estado de Veracruz no hay obras, ni inversión privada, menos pública, por consiguiente tampoco hay empleos, mucho menos dinero circulante.

“Haremos un gobierno capaz de atender las necesidades de la gente, un gobierno sustentado en principios sociales, en valores; ejerceré un gobierno de acciones firmes, y siempre respetuoso de la ley”, agregaba quien ahora es considerado el peor gobernador de la historia de la entidad, Javier Duarte de Ochoa.

Fue todo lo contrario y lo que menos le importó fue la gente, esa que se volcó a las urnas y en 2010 le otorgó una votación histórica de 1 millón 356 mil 623 votos, pues en las próximas tres semanas que restan para concluir este año, miles de familias veracruzanas pasarán también (salvo las familias de Deantes, Silva, Bermudez, Spinoso, Mota, Lagos y otros tantos) las peores fiestas decembrinas, algunos desempleados, otros endeudados, sin dinero para una cena navideña y de fin de año modesta, pero digna.

Guanajuato con muchas obras, Querétaro ni se diga, Jalisco, Michoacán, Morelos, Hidalgo, Guerrero, Puebla, Estado de México, la propia Ciudad de México con un impresionante desarrollo y, reitero, el sentimiento de coraje se anida en mí ante tanto robo, ante tanta lacra en la administración que se fue y ojalá que el nuevo gobernador Miguel Ángel Yunes Linares siga haciendo lo necesario para quitarles lo robado y devolverlo a las arcas públicas. Ya inició con algunos bienes de Javier Duarte de Ochoa y algunos, presuntamente de Edgar Spinoso Carrera, pero todavía faltan muchos y no pueden, no deben irse con las talegas llenas y riéndose de nosotros, no, justo es que les quiten lo que adquirieron con dinero público y que pasen una buena temporada en la cárcel para que sirva de escarmiento.

Una cosa es cierta, el sexenio que perdimos ya jamás lo recuperaremos, es difícil pensar cómo seis años fueron insuficientes para construir las autopistas Tuxpan.Tampico y Xalapa-Córdoba, por citar ejemplos. Tampoco creo que en dos años pudieran lograrse, pero tarde que temprano serán una realidad a partir de que el nuevo gobierno siente las bases firmes para que Veracruz crezca y a pasos agigantados.