AÑO 11 VOLUMEN 3788

 

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Nada Personal

Anabel no encontrará justicia

J.M Pasado

* Anabel no encontrará justicia

Criminalizar a las víctimas sigue siendo la coartada perfecta de la Fiscalía General del Estado. Es casi un instructivo: ocurre un nuevo asesinato de periodista, a la palestra de la descalificación brincan las relaciones sospechosas, las amistades peligrosas, los amantes escondidos.

Anabel Flores Salazar fue hallada muerta en Puebla, en una zona carretera ubicada a 15 kilómetros de Veracruz, 36 horas después de haber sido sustraída de su vivienda en el municipio Mariano Escobedo.

¿Por qué creer que en el caso de Anabel se hará justicia si 15 crímenes de periodistas veracruzanos anteriores siguen impunes?

Funesto sexenio

Los agravios a la prensa en el gobierno de Javier Duarte de Ochoa comenzaron apenas seis meses de iniciado su sexenio (diciembre de 2010).

Noel López Olguín, comunicador de los semanarios Horizonte y Noticias de Acayucan y del diario La Verdad, fue hallado muerto el 1 de junio de 2011, cerca del municipio de Jáltipan.

Se reportó como desaparecido el 8 de marzo de ese año. La ubicación de su cuerpo se logró al ser capturado Alejandro Castro Chirinos, alias El Dragón, quien confesó haber participado en el crimen.

En el sur de Veracruz escribía asuntos de corrupción, inseguridad y conflictos comunitarios.

Miguel Ángel López Velasco y Misael López Solana –padre e hijo— fueron asesinados la madrugada del 20 de junio de 2011 por un grupo armado que ingresó a su vivienda en la ciudad de Veracruz.

El primero era autor de la columna titulada “Va de nuez”, que publicaba el diario Notiver. El segundo era fotorreportero. Trabajó en ese mismo rotativo por algún tiempo al lado de Milo Vela –como llamaban a su padre—.

También la reportera de Notiver en la sección de Sucesos, Yolanda Ordaz de la Cruz fue privada de su libertad el 24 de julio de 2011.

Dos días después encontraron su cuerpo frente a las instalaciones del diario Imagen de Veracruz y de la estación de radio MVS del puerto.

Yolanda, Miguel Ángel y Misael habrían sido asesinados por Juan Carlos Carranza, alías El Ñaca, integrante del cártel de Los Zetas.

Al listado le siguió Regina Martínez, corresponsal en Veracruz del semanario Proceso.

La madrugada del sábado 28 de abril de 2012, en su casa del popular barrio de El Dique, en Xalapa, fue golpeada y estrangulada por dos sujetos cuyas identidades se conocieron hasta el 30 de octubre de ese año, seis meses después, cuando fue capturado Jorge Antonio Hernández Silva, alias El Silva, quien confesó su participación en el homicidio junto con José Adrián Hernández Domínguez, alias El Jarocho (prófugo aún en agosto de 2015). El Silva fue capturado en el municipio de Colipa.

Regina Martínez escribía sobre seguridad y política. En uno de sus últimos trabajos periodísticos realizó un perfil de los políticos veracruzanos Reynaldo Escobar Pérez (exprocurador general de Justicia) y Alejandro Montano Guzmán (exsecretario de Seguridad Pública en el sexenio de Miguel Alemán Velazco).

Como en otros casos, la Procuraduría General de Justicia desechó cualquier relación entre el asesinato de Regina y su actividad periodística.

Aunque el 9 de abril de 2013 el Juzgado Tercero de Primera Instancia del Distrito Judicial de Xalapa dictó sentencia de 38 años y dos meses de prisión a Jorge Antonio Hernández Silva, el 8 de agosto siguiente la Séptima Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado la revocó por violaciones al debido proceso y arrancarle confesión mediante tortura al inculpado. Dos meses después fue recapturado en el estado de Tlaxcala y actualmente purga su condena.

El 3 de mayo de 2012 es de esas fechas que con dificultad olvida el gremio periodístico del estado. Ese día los fotoperiodistas Guillermo Luna Varela, de la agencia Veracruznews; Gabriel Huge Córdova, de Notiver y Esteban Rodríguez Rodríguez, del Diario AZ, fueron privados de la libertad y asesinados en el puerto.

A ellos también se les criminalizó. El entonces procurador general de Justicia, Amadeo Flores Espinosa, sostuvo que “habían sido los causantes de la muerte de otros periodistas, asesinados por la organización autodenominada de Los Zetas”.

Meses antes Guillermo, Gabriel y Esteban huyeron del estado por amenazas de muerte que se cumplieron al regresar para intentar reincorporarse a su trabajo.
A mediados de 2012, a Víctor Manuel Báez Chino también lo asesinaron.

La versión oficial refirió que el cuerpo del editor de la sección Policiaca de Milenio El Portal fue hallado al amanecer del 14 de junio, en céntricas calles de la ciudad de Xalapa, a unas cuadras del Palacio de Gobierno. A Báez lo privaron de la libertad horas antes.

Cinco días después, fuentes de la administración duartista informaron que en un enfrentamiento con fuerzas armadas en la capital del estado, sus asesinos habían sido abatidos.

Los identificaron como Juan Ángel Torres y Daniel Reynoso Hernández, supuestos integrantes del cártel de Los Zetas.

A Víctor Báez le siguió el periodista Gregorio Jiménez de la Cruz.

En 2015 se registraron los crímenes de cuatro reporteros más: Moisés Sánchez Cerezo, editor del periódico La Unión de Medellín de Bravo (2 de enero); Armando Saldaña Morales, reportero de radio en la K-Buena de Tierra Blanca (4 de mayo); Juan Mendoza, director y reportero del portal Escribiendo la Verdad (2 de julio) y Rubén Espinosa Becerril, fotoperiodista de la agencia AVC Noticias, corresponsal de Proceso y Cuarto Oscuro.

Hernández Roldán, I. (1982). (A Gregorio lo mataron por su labor periodística. Tesis de maestría no publicada. México: Escuela de Periodismo Carlos Septién García).

NO MARCHEN

Bien lo ha dicho el alcalde Américo Zúñiga Martínez, al privilegiar la cercanía con la población para conocer directamente sus necesidades y dejar la política de escritorio. El divorcio de los políticos con la sociedad causa muchos problemas para quien ejerce una responsabilidad. Da gusto que en Américo y en otras figuras políticas de su generación exista más conciencia y sensibilidad social para atender a la población y, como muestra, ayer mismo la recién nombrada delegada federal de la Sedesol, Anilú Ingram y el alcalde de Xalapa fueron al comedor comunitario de la colonia Unión para revisar su operación y constatar que es una iniciativa eficaz que ayuda a miles de mujeres y hombres del municipio que resuelven su necesidad alimentaria todos los días. La delegada federal de la Sedesol y el alcalde de Xalapa han puesto la muestra y así debe ser, que los jóvenes políticos sean terrenales y no se asuman como semidioses...Nos vemos mañana.


 


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