AÑO 17 VOLUMEN 4438

 

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Hablan Familiares de Víctor Hugo Pérez,
Taxista Asesinado por Agentes de Tránsito

Los Editores.com

Hace nueve días fue enterrado el cuerpo de Víctor Hugo Pérez Vázquez; en su vivienda, que compartía con su madre y abuelos, permanece todavía el altar que pusieron para el novenario.

Atrás, aun hay enormes ollas llenas de gandinga y mole, para seguir alimentando - como lo marca la tradición en La Javilla - una comunidad de Jamapa, Veracruz - a las personas que acudan a acompañar a los dolientes.

En esta pequeña comunidad casi todos se conocen, por eso comparten el dolor de la pérdida de Víctor Hugo, de 29 años de edad, que se desempeñaba desde hacía prácticamente 10 años como taxista de Medellín de Bravo; donde encontró la muerte el 1 de marzo de manos - presuntamente - del delegado de Tránsito de ese municipio y dos elementos más.

Sus familiares, amigos y conocidos se han reunido posterior al novenario para una manifestación, tienen pancartas en donde exigen justicia para Víctor Hugo al gobernador del estado, Miguel Ángel Yunes Linares y al alcalde de Medellín, Hipólito Deschamps Espino, a quien acusan de no haber dado la cara, a pesar de que él tomó protesta a estos funcionarios hace apenas tres meses.

Sus voces gritan al unísono “justicia”, una y otra vez. Lidia Vázquez Balcázar, la madre de Víctor Hugo, sostiene una foto de su hijo, en donde se le ve jovial y sonriente; se oculta tras ella mientras solloza, incontrolable. 

Sus abuelos también están ahí, Calixta Balcázar Cruz y Aurelio Vázquez Aldana, de 84 y 88 años de edad respectivamente. Ambos sufren, a su modo, la pérdida de su nieto, el que los llevaba a Veracruz a todos los mandados que había que hacer, incluso al médico.

Víctor Hugo se crió con ellos, y aun compartía un hogar, estaba a poco de independizarse, para comenzar una vida en pareja con su novia.
Calixta conserva aun energía para recorrer el patio de la vivienda, donde están las ollas sobre la leña y señala el sitio en donde Víctor Hugo solía ayudarle con la hoja de plátano para preparar los tamales que ella vende desde hace varios años y que los ayudaban a mantenerse, además de lo que su nieto les apoyaba.

Él también se encargaba de cortar la leña y llevarla en una camioneta que había conseguido hasta su vivienda, la colocaba una sobre otra hasta dejar una buena reserva para la cocina. La leña que llevó la última vez está por terminarse, al ser usada para cocinar la comida de su novenario.

Su padre, Víctor Pérez, observa el auto que compró su hijo para convertirlo en taxi hace más de dos años; el vehículo estaba bien cuidado, ahora tiene las marcas de los golpes que le propinaron los presuntos responsables del asesinato de su hijo.

“Todos los días regresaba a trabajar cubría Puente Moreno, el Tejar, de ahí a Veracruz y así recorría (...) Yo le dije, trabaja conmigo hijo, pero él se quiso forjar y salir adelante, lo estaba haciendo muy bien, tenía tres años con el taxi pero trabajó antes con otras personas para poder hacer un ahorrito”, aseguró.

A pesar de que durante la audiencia el ex delegado de Tránsito pidió perdón al padre de Víctor Hugo, para él no significa nada, más que la confirmación de que es responsable de los hechos.

Sandra Luz Azamar López, otra de sus familiares, es la encargada de hablar por la madre de Víctor Hugo, que no puede con la tristeza; afirma que el proceso de dos años de prisión preventiva, como se dictó en la audiencia, les parece muy largo.

“Justicia es lo que pedimos, no pedimos más señores, en nombre de su madre, yo hablo porque ella está desgastada con esta tragedia que le ocasionaron estas personas, ahorita supuestamente tienen informada a la familia que es un proceso de dos años y de ahí seguirá, va a seguir el proceso, es una detención preventiva de dos años, queremos que esto sea más rápido”, afirmó.

La familia conserva una última fotografías de él ya sin vida, una tendido en el suelo, que muestran con lágrimas en los ojos y sus palabras llenas de rabia por la impunidad; exigen a las autoridades que el proceso sea más rápido, de lo contrario, saldrán a las calles, hasta que su voz se haga escuchar.