AÑO 18 VOLUMEN 5343
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Gaudencio García Rivera

Ricardo Ahued: el canto y el escaño 

El canto de las sirenas acabó doblegando el espíritu indomable, soberano e independiente del afable senador por Morena, Ricardo Ahued Bardahuil, para dejar inconcluso su escaño e ir en pos de la alcaldía de Xalapa, actualmente en poder de Morena con Hipólito Herrero Rodríguez.

Es efectivamente, por donde quiera que se le vea, el mejor prospecto y el mejor posicionado en las preferencias del electorado, del reducido abanico de personeros de Morena, para retener la Presidencia Municipal por Xalapa en la capital del Estado.

Este proceso federal y local que se junta en las aguas del océano electoral para atestiguar la gran batahola partidista intermedia de 2021, hay que decirlo con franqueza, los bonos de la dirigencia estatal de Morena no pasan por el mejor momento de su corta, cortísima historia como partido político.

Su éxito o fracaso pende de un hilo, la unificación de sus tribus, del encono, confrontación o de escenarios sombríos como la noche de los ‘Cuchillos largos’, o en el mejor de los casos, recapitulando la torva maquinación romana de los ídus de marzo. No es, por supuesto, una exageración.

Morena en Veracruz enfrenta una lucha intestina intramuros donde el gobernador Cuitláhuac García, surgido del movimiento obradorista, ha intentado apoderarse de la dirigencia estatal por medio de sus testaferros para influir o imponer a los principales candidatos de las 212 alcaldías y de los 30 distritos locales electorales del Estado.

Cuitláhuac intenta dirigir la democracia con los mínimos contrapesos -doblegando al dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, por lo que se percibe y se cruza información con el súper delegado de la Secretaría de Bienestar, Manuel Huerta-, imponiendo mano negra en la renovación de alcaldías y diputados.

El desaseo y cochinero que protagoniza el gobernador morenista con la injerencia en la dirigencia estatal de Morena para generar el cordón umbilical con el titular del Poder Ejecutivo fueron parte del lastre que llevaron a la antesala de la tumba al PRI y al PAN.

Si se impone la asimetría en Veracruz con la selección de candidatos a las alcaldías y diputaciones –en teoría es Mario Delgado quien lleva la batuta de todo el proceso federal y local- no hay la menor duda de que la coalición PAN-PRI-PRD le atice una debacle a la coalición oficialista Morena-PVEM-PT.

¿Por qué? Porque Cuitláhuac perdió en dos años el capital político que acumuló con el triunfo de AMLO. No lo supo capitalizar. Su gestión ha sido pírrica, gris, mediocre, cómplice de la corrupción, del nepotismo, del amiguismo, tráfico de influencias, licitaciones a modo, falta de promesa de pago a proveedores, etcétera.

Lo que criticó –el fango de la corrupción- que fue su bandera en la batalla electoral de 2018 en contra del gobierno panista de Miguel Ángel Yunes Linares, hoy se le revierte como un búmeran por su sombría actuación, falta de deontología y sordidez de la deuda pública que mantiene como una losa la desigualdad social del Estado.

El proceso electoral en disputa, de acuerdo con los expertos, una vez formalizados los candidatos a las 212 presidencias municipales de Morena, serán contados los ganadores de la contienda electoral -entre ellos Ricardo Ahued- porque su oferta, la de AMLO y de su pupilo, dejó de ser atractiva. Se avecina un tsunami para los morenistas.

La pandemia, además de matar literalmente, está matando también de hambre a los sectores desposeídos, el lumpen social. Los gobiernos emanados de Morena han mantenido una ceguera oprobiosa con su urgente rescate.

En Veracruz, según recientes encuestas, hay un desencanto con los pobres y macros resultados que ha dado en 25 meses el gobierno de Cuitláhuac: narcoviolencia, desempleo, feminicidios, secuestros, robos en carreteras y vías del ferrocarril y asaltos a casas habitación.

En el corte de caja, queda claro que Cuitláhuac será en la jornada electoral intermedia el enterrador de Morena. Sus acciones en pro de reactivar la planta productiva, la economía informal, de llevar estímulos a quienes han perdido todo por la pandemia, de las madres solteras y adultos mayores, han sido nulas.
¡El fantasma del imaginario colectivo del Pánuco hasta el Tonalá van a cobrar con creces el voto de castigo!

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