AÑO 11 VOLUMEN 3874

 

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Nada Personal

Miguel sabe que es el CISEN

J.M Pasado

* Preguntas a Sandra Ortega

Miguel Ángel Yunes asoma su mitomanía —dudo que sea ignorancia— cuando acusa al gobernador Javier Duarte y a Héctor Yunes por la autoría intelectual de la guerra sucia en su contra para dañarlo en la campaña a escasos días de la elección de la Gubernatura.

El candidato del PAN-PRD al gobierno de Veracruz tiene claro que en el país no hay un órgano mejor habilitado para el espionaje político que el CISEN, que surgió de la antigua Dirección Federal de Seguridad en el gobierno de Miguel de la Madrid —dirigida en algún tiempo por un veracruzano, don Fernando Gutiérrez Barrios, solo como referencia—.

Lo tiene bien claro porque él mismo se sumergió en los entretelones de ese órgano de inteligencia del Estado mexicano.

Antes de que Miguel Ángel Yunes tronara con el priismo coqueteó políticamente con el PAN que había asumido el poder político con la histórica transición del 2000.

Vicente Fox era el presidente de la República y dos de sus hombres de entera confianza dirigían el CISEN, Genaro García Luna y Monte Alejandro Rubido García.

Durante ese sexenio el ahora candidato al gobierno veracruzano se desempeñaba como subsecretario de Prevención y Readaptación Social que dependía de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Desde entonces Yunes Linares hizo mancuerna con García Luna, quien en el siguiente gobierno, el de Felipe Calderón, se convirtió en secretario de Seguridad Pública con infinitas facultades.

Antes de mudarse a la Agencia Federal de Investigaciones, García Luna nombró a Miguel Ángel Yunes su segundo de abordo. Entre ambos construyeron la llamada Plataforma México, algo así como un organismo de inteligencia alterno al CISEN.

Pero con el gobierno de Enrique Peña Nieto aquello fue desmantelado y todo el equipo tecnológico para escuchar teléfonos fue integrado al Centro de Inteligencia de Seguridad Nacional, en donde ahora se les utiliza para el espionaje telefónico a actores políticos, económicos, sociales y periodistas, como aseguran algunos bien informados columnistas como Raymundo Riva Palacio en entregas recientes en “Estrictamente personal” (“El CISEN, sin cabeza”. El Financiero, 18 de mayo).

Por eso hay la sospecha de que justamente es ahí en donde han pillado las escuchas telefónicas —ilegales, hay que repetirlo— de Yunes Linares y sus hijos a los que les han descubierto negocios millonarios en el país y en el extranjero.
Cada dardo envenenado que sale contra el candidato opositor viene directamente del CISEN.

Si el panista-perredista acusa al gobierno de Duarte y al abanderado del PRI Héctor Yunes de guerra sucia es porque no le queda de otra.

Sabe que señalarlos a ambos es rentable mediáticamente aunque ni el gobernador ni el candidato a sucederlo lleven mano en eso de los golpes certeros a la imagen de Miguel Ángel Yunes que lo han bajado en la intención de voto.

A 16 días de la jornada electoral para gobernador —solo 12 le restan de campaña—, a Yunes no le dará tiempo de reinventarse.
Ahora el riesgo que ronda en torno a su figura es la de convertir al PAN y de paso a su aliado el PRD, en la tercera fuerza política de la entidad.
Eso sí sería un gran descalabro político.

PREGUNTITAS PARA SANDRA

Sandra Ortega es madre de Sofía Garfias Ortega, la menor que Edith Encalada, una víctima del pederasta Jean Succar Kuri, señaló de haber sido víctima de abuso sexual del candidato del PAN-PRD a la Gubernatura, Miguel Ángel Yunes Linares, cuando tenía 7 años.

La mañana del jueves la señora Ortega declaró, mediante la lectura de un mensaje, que Miguel Ángel Yunes “jamás abusó de mi hija”.

Sostuvo que las acusaciones de Edith Encalada son motivadas por el momento político en el estado y responden a una oscura, tenebrosa e inmoral campaña de descrédito promovida por el gobierno de Javier Duarte.

Pero lo que Sandra Ortega también dejó entrever es la relación extramarital que sostuvo con Yunes Linares, situación que el can del Estero siempre negó.

Otra cosa que no aclaró es si Miguel Ángel Yunes fue amigo de Succar Kuri, porque él ha negado siempre que lo conozca (la última vez que lo negó fue en la entrevista de ADN, hace unas semanas. Entonces, ¿Yunes miente?

Ortega, además de haber sido su pareja sentimental y haber trabajado con Yunes Linares durante muchos años, se sabe que fueron socios en una empresa de publicidad (Ortega Conceptos Publicitarios SA de CV, por lo que la conferencia de prensa de ayer hubiese sido buen momento para aclarar cuántos contratos le dio a esa empresa cuando su expareja fue secretario de Gobierno de Veracruz.

Y es que hasta donde se sabe, Sandra Ortega tuvo o tiene propiedades en Morelos (barrio Palmira) y en la Ciudad de México (colonia Las Águilas) en copropiedad con Miguel Ángel.

NO MARCHEN

Con tantísimo dinero que ha acumulado Miguel Ángel Yunes Linares no se entiende que su hijo Omar tenga el nivel de expresión oral de un analfabeto. No hay frase suya en la que no predomine la palabra “güey”. Si el dinero no te sirve para ilustrar a tus hijos, ¿para qué se lo quitas a quienes seguramente le darán mejor destino? Sorprende también que Miguel Ángel tenga una relación más cordial con su sobrina que con su esposa, que aún no aparece en ningún acto de campaña. Cualquiera creería que los primeros votos que se ganan son los de casa. No es el caso. Nuestros respetos, doña Leti... Este Miguel Ángel Yunes cada vez se empantana más, él solito. ¿Cómo es que desde el adulterio su expareja sentimental, la señora Sandra Ortega, pretende abonar a su integridad moral? Esa no es guerra sucia: es autogol. ¡Valiente licenciado en Derecho egresado de la Universidad Veracruzana nos resultó! Más respeto para la señora Leticia Márquez de Yunes, por favor. La dignidad es más importante que unas elecciones... Nos vemos el lunes.


 


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