AÑO 10 VOLUMEN 3595

NOTICIAS DE
PUEBLA Y TEHUACÁN
CARICATURAS COLUMNAS REPORTAJES DIRECTORIO

 

VOY A MISA CUANDO ME NACE

P. Modesto Lule msp

Soy misionero desde octubre 1998. La palabra de Dios ha transformado mi vida. No puedo decir que ya soy perfecto, pero sí puedo decir que estoy en la lucha. Allá por el año 1997 me dieron una interpretación del Evangelio de Mateo 5, 3:

“Dichosos los que tienen espíritu de pobres, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Cuando me preguntaron que entendía les dije que los que eran pobres iban a ganar el reino de los cielos. Yo hablaba de pobres materiales. Me dijeron que no necesariamente, ya que hay personas con dinero y ellos también pueden ir al cielo. Me explicaron que un pobre es un necesitado, y si el termino lo cambiamos de pobre a necesitado el mensaje agarra otro sentido. Lo podemos leer así: “Dichosos los necesitados de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Es decir los que buscan a Dios. Dichosos los que buscan a Dios. Un necesitado de Dios acepta y participa de todo aquello de lo que está necesitado. Una persona necesitada de Dios no niega ni rechaza las invitaciones para tener ese encuentro con Él, porque precisamente está necesitado. “Vamos a Misa”, “te invito a rezar el rosario”, “vamos a la Hora Santa”, “te invito a una velada de oración”. Esa persona buscará la manera de participar siempre, porque está necesitado de espíritu. Uno que no lo está te va a decir que no, que está cansado, que no tiene ganas, que otro día, quizá te dirá que sí, pero no va. Otros dicen que van a Misa cuando les nace, lo malo es que nunca siembran ese deseo de ir y por eso van cada 15 años, bodas, bautizos, confirmaciones y cuando no se pueden negar porque los llevan en un ataúd.  “Dichosos los que tienen espíritu de pobres, porque de ellos es el reino de los cielos”.

ORACIÓN
Señor concédeme siempre estar necesitado de Ti y cuando me llegue la flojera pueda hacer un sacrificio y levantarme para ir a la Misa o al rosario o a cualquier actividad que me lleve a ese encuentro contigo. Dame sabiduría para no dejar que el activismo me absorba y me lleve a desconectarme de Ti. Dame humildad para reconocer cuando me corrigen y dame comprensión para no convertirme en juez de los que aún no te conocen. Amén.

Hasta la próxima.