AÑO 11 VOLUMEN 3962

 

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Las Batallas Ganadas de Jairo Guarneros

Carlos De La Rocha

…“Desde que lo mataron, Monseñor Romero no se ha callado…” Carlos Martínez D'Aubuisson

Altamente controversial, Jairo Guarneros Sosa es uno de los personajes pertenecientes a una izquierda atípica. Una izquierda rara en la que no se reconoce ni como marxista, ni como leninista, ni como comunista, ni como socialista, ni como anarquista, u otras derivaciones extrañas, reconociéndose solamente como zapatista. Y como el zapatismo es una célula toti-potencial, su zapatismo es como él lo ha querido hacer.

Su formación académica la realizó en la facultad de sociología del Sistema de Enseñanza Abierto (SEA) de la Universidad Veracruzana, formándose en ese tiempo bajo el modelo marxista. Después salió y no se tituló; aunque años después un par de profesores de la facultad le ofrecieron promover su titulación basándose en su trabajo social, a Jairo no le interesó.

Jairo es Sociólogo, mucho más que decenas con título que del SEA-UV salen por montones. Su sociología es participativa, incluyente y multidisciplinaria; lo mismo trabaja derechos humanos de indígenas, género, invasión territorial, inmigrantes centroamericanos, trabajadores del volante o trabajadores sexuales. Su experiencia debía ser estudiada con toda frecuencia para generar tesis y análisis de sociología, material necesario que la universidad pública local nos adeuda.

Su participación en salud sexual es de sus batallas mejor ganadas, por lo cual es conocido a nivel nacional. Cientos de novias, novios, esposas y esposos en la región de Orizaba han evitado ser contagiados y contagiadas de VIH-SIDA gracias a su trabajo de empoderamiento a la salud de sexoservidores y sexoservidoras. Su trabajo ha sido mas eficiente que varios departamento de epidemiología juntos en Veracruz.

Los “demonios” que lo protegen se lucieron el jueves 7 de julio: varias balas lo buscaron pero solo una le hincó con sorpresivo trayecto que cualquiera pensaría que lo mas fácil era morir. El plomo ingresó por hombro derecho y viajó con su trayecto quemante lateralmente para salir bajo clavícula izquierda. Parece un juego divertido entre el plomo y las venas y arterias que salen de corazón y que forman el tronco braquiocefálico y las subclavias. La bala les dijo “con-permisito” y ningún vaso fue dañado, solo sus petulancias de pólvora dejaron una marca de guerra a la puntita de un pulmón. Si la bala hubiera atravesado algunas de las arterias descritas, Jairo ahora sería historia. La batalla fisiológica logró ser benéfica para el zapatista, suficiente para volverlo una leyenda.

Él lo pensó y lo dijo: jamás imaginó que las izquierdas se solidarizarían en su entorno; morenos, comunistas, pejezombies, ateos, teólogos de la liberación, periodistas, académicos, del SNTE, ambientalistas, intelectuales, artistas, ex #YOSOY132 y otros mas. Esa fue otra batalla ganada.

Su nombre y su trabajo ahora es más conocido, es decir, que si otra bala lo busca, será titular de muchos medios y las protestas a su favor serán innumerables; otra batalla ganada.

Después de la bala, Jairo se gradúa en el nivel de los “tatas” del Zapatismo, ellos que ahora integran la filosofía y poesía a su discurso, iniciando esa etapa con su frase: “que una bala no mate los sueños”.

Sin duda las balas han sido los instrumentos más contraproducentes para quienes quieren callar a sus víctimas, tenemos ejemplos: Ernesto Guevara, Lucio Cabañas, Emiliano Zapata, el citado al inicio Monseñor Óscar Romero, e incluso, qué controversia, el mismo Colosio.

Sea está y mas, las que sigan, batallas ganadas hasta el final.