AÑO 6 VOLUMEN 2376

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ACONTRACORRIENTE

Manuel del Ángel Rocha

LA IGLESIA DE XALAPA, CANDIL DE LA CALLE

Leo que el  20 de noviembre, día que inició la revolución mexicana hace 101 años, en un tríptico dominical distribuido por  la Arquidiócesis de Xalapa a las salidas de sus iglesias,  insta tanto a políticos como a gobernantes a comprometerse con “el futuro que queremos” y dejar de señalar a culpables  por la situación que vivimos, haciendo énfasis en el “desarrollo social, el fortalecimiento de la familia y la promoción de los   valores”.
Agrega que “Veracruz no se blindara únicamente con mejores estrategias de seguridad”. “Esperamos una reacción inmediata de parte del gobierno para enfrentar de manera estructural……el problema de la pobreza y el desempleo”. Y planteamientos  de fondo, que ha no ser porque se trata de la iglesia católica de Xalapa, beneficiándose con la impartición de educación en un sinnúmero de escuelas particulares de su propiedad, que van desde primarias, hasta  nivel profesional, pasando por una relación acoplada al PRI y el gobierno priista en turno, bien podríamos asegurar que es un texto de la iglesia latinoamericana de los pobres, de la Teología de la Liberación.
Por ello, hace  apenas diez y seis días, el 6 de noviembre en la Congregación del Castillo, en el campo de beisbol,  se reunieron las comunidades de Castillo Chico, Tronconal, el Limón, San Antonio Paso del Toro, San Juan, Chiltoyac, la Palma, Gutiérrez Barrios, el Guayabo y 6 de Enero, entre otras,  para conmemorar el octavo aniversario de la Parroquia de Santa María de Guadalupe, que en el 2003 paso de iglesia a parroquia, y que le corresponde atender a los católicos de este perímetro.
Quien  oficio la misa, fue por supuesto el Arzobispo Hipólito Reyes Larios, toda vez que los mil a mil quinientos coordinadores, de la parroquia en sus respectivos lugares, tendrían que multiplicar la palabra de dios y las instrucciones del buen cristiano, para el buen vivir, pero antes habrían de disfrutar una rica barbacoa, acompañada de frijolitos, salsa y tortillas “hechas a mano” para el señor.
Y estando en su sermón el arzobispo Reyes Larios, pidió a sus feligreses un nutrido aplauso para el líder estatal de la CNOP, el “policía”, como le decía cariñosamente el ex gobernador Hererra Beltrán,  al capitán Alejandro Montano Guzmán, precandidato del PRI al distrito de Xalapa Rural, que comprende precisamente la parte rural  del municipio y por ende todas sus congregaciones y rancherías. El patético político solo les llevo un saludo personal, y la invitación a los presentes para la boda de su hijo, que  -dijo- se casaría el sábado próximo. Pero no dijo ni el lugar, ni la hora, ni menos dejo las invitaciones personalizadas.
La iglesia y el poder, el poder y la iglesia, siempre se reciprocan,  aunque la historia nacional y la Constitución General de México, les marquen sendas y quehaceres opuestos y diferentes. Entonces a que viene la conminación del tríptico eclesial del día domingo, cuando la iglesia ha dado su aval al gobierno para que gobierne como hasta ahora, porque de no estar de acuerdo Hipólito Reyes Larios, tampoco hubiese asistido el martes 15 del presente a la exposición del primer “informe” del gobernador Javier Duarte de Ochoa, al Museo de Antropología.
La confabulación entre uno y otro, da pauta para que se cometan fechorías y se mantengan en secrecía los pactos hechos. En particular la iglesia que ha albergado en su seno siglos de arbitrariedades prohijadas a  sus muchísimos y honrados creyentes, como el caso de la congregación del  Castillo precisamente, cuando el anterior párroco José Proceso Alonso, hace un año, defraudo la confianza de sus habitantes, al sustraer los fondos por casi medio millón de pesos que manejaba a su libre albedrio. Pero no solo eso, también rompió su celibato para llevarse a la guitarrista más bonita del coro, con quien procrea una niñita de seis meses más o menos. Cambio su residencia a las Higueras, a escasos cinco minutos del Castillo, y por las noches de vez en vez, se le ve llegar en el taxi que maneja a visitar a sus suegros, que como muchos lugareños de las comunidades, están irritados por la burla del ex párroco, no solo por traicionar los votos del sacerdocio y el juramento ante   dios,  sino también por los dineros que se llevo.
Y sobre el particular, el arzobispado de Xalapa ni media palabra, porque un terrenal aludiendo causas divinas, esquilmo a sus creyentes, que amparado con el manto divino de la impunidad, disfruta de su nueva vida como taxista por las calles de la capital, pero en contraparte, llama la atención el texto del tríptico por su recriminación directa al gobierno estatal, “Esperemos que no tengan que pasar situaciones cada vea mas trágicas, para que entonces los políticos y gobernantes se pongan de  acuerdo y empiecen a resolver los problemas”. Salud y buena vida. ¿Qué no van de la mano?.